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Aunque seas amante de los dulces y quieras compartir todo con tu mascota, por ninguna razón le des golosinas o postres a tu perro, ellos a diferencia de nosotros, no pueden metabolizar el azúcar.
Hay muchos factores que influyen en el consumo de agua de un perro adulto o cachorro, pero siempre deben tener este líquido a su disposición, en lo posible en un recipiente diferente al del alimento y nunca se debe dejar estancar.
El baño del perro puede ser una de las tareas más difíciles, pero es imprescindible que bañes a tu mascota periódicamente para mantener la higiene en el hogar. En cuanto a la frecuencia con que debes bañarlo depende del tiempo que pasa fuera de casa, del tipo de pelo, tipo de piel...
No es aconsejable hacerlo con demasiada frecuencia ya que podrías disminuir la grasa natural de la piel, si lo cepillas habitualmente tardará bastante en volver a necesitar un lavado. Si lo acostumbras desde cachorro se convertirá en algo divertido para los dos.
Trata que tu perro siempre esté con su collar y placa de identificación, ya que en caso de que se extravíe, la persona que lo encuentre podrá encontrar los datos de identificación para contactarse con el dueño de la mascota.
Para enseñar a tu mejor amigo a hacer sus necesidades en un lugar específico, debes indicarle el sitio adecuado colocando dos hojas de papel periódico, alejadas del lugar donde duerme y come, con el paso del tiempo el cachorro entenderá cual es el lugar indicado.
Nunca lastimes a tu mejor amigo. Si tu mascota orina en un lugar diferente, evita regañarlo, seca con papel periódico y llévalo hasta el sitio donde debía hacerlo para que él asimile la orden.
Los perros al igual que los humanos tienen diferentes estados de ánimo. Cuando tu perro se muestre inquieto, ignóralo o retírate del sitio; sólo hasta que lo veas relajado acércate para consentirlo.
Cuando termines de bañar a tu perro y comiences el secado, utiliza una toalla o secador (con el aire templado). Lo recomendable es secar a tu mascota primero en la cabeza, para sienta menos deseos de sacudirse.
Dale a tu mascota elementos que pueda morder, como huesos o juguetes. Puedes conseguirlos en las tiendas especializadas y así evitarás que muerdan cosas que no deseamos (muebles, puertas, etc).
Procura ser muy puntual en darle su alimento teniendo en cuenta su edad y tamaño. No le permitas que robe tu comida, él tiene sus ricas croquetas Dog Chow llenas de nutrientes y fibras alimentarias naturales (raíz de achicoria – fuente natural de prebiótico inulina) que contribuyen a la formación de un fuerte sistema digestivo.
Recuerda que tu mejor amigo necesita la presencia de sus dueños. En tu ausencia él se entristece; si tiene periodos de soledad prolongados trátalo con atención y con afecto, aprovecha tu tiempo libre regalándole un entretenido paseo en el parque.
Trata a tu perro con amor pero sin llegar al punto de humanizarlo, ya que esto puede acarrear problemas de comportamiento en tu mascota.
Es importante que tu mascota tenga un lugar que le pertenezca por mínimo que sea. Déjalo que elija un sitio de la casa y ofrécele un espacio para que duerma y no invadas su lugar sin su permiso.
Fomenta la comunicación con tu mascota. Por rústica y primitiva que ésta pueda ser, intenta entender lo que te pide, tenle paciencia y felicítalo cuando logre expresarse correctamente.
No adiestres a tu perro para que sea un arma o una posesión. Déjalo que sea libre en la medida de lo posible. Tu mascota necesita disciplina, amor y constancia para que en la madurez sea un perro educado.
El alimento dado a tu perro debe permanecer en el comedero, como mucho, 30 minutos y siempre en el mismo lugar de la casa, ya que lo ideal es que él se habitúe a horarios para hacerlo y en lo posible, dos o tres veces al día según la recomendación de tu veterinario.
Si se deseas darle hueso a tu perro para que limpie sus dientes, este debe ser de las extremidades de la vaca por ejemplo, para que no pueda destruirlo y lastimarse con las astillas en su tracto digestivo.
Si tienes un nuevo integrante en la familia y es cachorro, cuando llegue a casa déjalo que reconozca el lugar por medio de su olfato e inmediatamente llévalo al sitio donde dormirá, comerá y hará sus necesidades.
Desde el principio trata de premiar antes que castigar. Escoge una palabra como “Muy Bien” cuando lo premies, y “No” para el castigo. Nunca utilices el nombre y luego cualquiera de las palabras anteriores, ya que tu perro podría confundir el mensaje.
Con el correr del tiempo la comunicación con tu mascota se hace más fuerte y única. Para enseñarle a acudir a tu llamado, se recomienda que digas su nombre, te agaches y muevas las palmas de las manos para capturar su atención.
Los perros son muy juguetones y a veces tienen a coger objetos que no quieren soltar después de su hocico. Para terminar con este incómodo juego, busca un juguete y llámalo para que puedas cambiar el objeto.
¿No sabes qué nombre ponerle a tu nueva mascota? Busca uno que sea corto, que no tenga más de tres sílabas, así tu perro lo recordará con mayor facilidad. Sin embargo, procura que no sea de una sola sílaba, porque tu perro se puede confundir.
Si tu perro es agresivo consulta un experto que determine las causas de la agresividad.
Recuerda ser muy riguroso en las vacunas, cuidados y en las instrucciones de tu veterinario en general. Es recomendable seguir el calendario de vacunas que el veterinario te da en su primera consulta.